Testimonio de un joven

EJERCICIOS ESPIRITUALES 12-14 DE FEBRERO DE 2016. CUENCA

Me llamo Alberto. Nací en Cuenca y actualmente estoy estudiando en Madrid. Tengo 21 años y estoy en 4º curso de Economía+Políticas. Del 12 al 14 de febrero de 2016 hice mis segundos ejercicios espirituales en el seminario de mi ciudad natal, junto a unos cuantos amigos y conocidos de las parroquias de Cuenca.

Los católicos creyentes y practicantes vivimos en una extraña situación, pues al ir a misa con regularidad y al rezar con frecuencia, pensamos que de Dios poco más podemos aprender o que ya hemos sentido todo lo que lo teníamos que sentir.

Al menos ese era mi pensamiento y mi sensación cuando me dijeron cuándo iban a ser los ejercicios espirituales de la diócesis. En realidad, me apunté con el objetivo primero de descansar y de tener un fin de semana relajado y un poco apartado del mundo, ya que mis últimos fines de semana han sido frenéticos y sin parar un segundo. Una vez más, pude comprobar cómo Dios te puede sorprender cuando menos te lo esperas. Este fin de semana fue el padre Enrique Martín el que nos ayudó a sentir a Dios cerca de nuevo. Enrique es un sacerdote Cooperador Parroquial de Cristo Rey, que consiguió explicarnos algunos aspectos fundamentales de la Biblia desde una perspectiva totalmente distinta y de forma muy amena, porque el padre Enrique ha vivido muchísimas experiencias a lo largo de su vida y contándonos unas cuantas nos hacía ver que la Palabra de Dios pasa de la teoría a la práctica en nuestra vida real.

Teniendo un inmejorable referente como es san Ignacio de Loyola, hemos podido reflexionar sobre algunos pasajes de la pasión, sobre las heridas de nuestro corazón, sobre la importancia de las lágrimas, hemos aprendido las reglas de discernimiento que nos propuso san Ignacio e incluso hemos podido comprobar como son perseguidos en la actualidad nuestros hermanos cristianos en Siria.

Conforme iban avanzando los ejercicios, mi corazón se iba abriendo hasta el punto de soltar alguna lagrimilla, pues yo sentía que Dios me hablaba directamente a mí en algunos momentos, especialmente en los de oración y meditación. Y una vez que sientes a Dios, todo lo demás ha merecido la pena.

Hacer Ejercicios es una experiencia que no podemos explicar en su totalidad con palabras. Para saber lo que es, hay que vivirlo. ¿Crees en Dios? ¿Vas a misa regularmente? ¿Estás pasando un buen momento en tu vida? ¿Eres feliz? ¿Crees conocer la Palabra de Dios correctamente? ¿Estás abierto a nuevas experiencias? Sea cual sea la respuesta a cualquiera de las preguntas anteriores, te invito desde el corazón a realizar Ejercicios Espirituales, porque Dios siempre tiene algo más que decir y siempre quiere entrar de nuevo en tu corazón. “Aquello por lo que lloras expresa la calidad de tu amor” ¡VÍVELO!

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