Para los que buscan un camino…

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PARA LOS QUE BUSCAN UN CAMINO.

Hay muchas personas que buscan algo en su vida sin saber muy bien el qué; personas que se plantean cuestiones trascendentales, que tiene dudas y que no dejan de reflexionar sobre el sentido de la vida.

También hay quienes tienen resueltas esas dudas y esos planteamientos, pero buscan algo más en sus vidas, se encuentran en camino, o quieren vivir la vida de una forma más plena.

Para todos aquellos que buscáis ese “algo más”, que estáis dispuestos a haceros preguntas importantes, que estáis dispuestos a afrontar un reto personal, queremos proponeros un camino.

Un recorrido semanal que lleva a un gran encuentro no solo con la trascendencia, sino con uno mismo; un itinerario que supone un método que puede cambiar la vida, dando una perspectiva nueva y más amplia, enfocándola de una manera más ordenada, que te llevará a afrontar cada situación con una nueva libertad.

EN QUÉ CONSISTE

Este camino, es el camino espiritual que nos ofrece San Ignacio de Loyola, en los Ejercicios Espirituales. Un recorrido metódico adaptado a la vida cotidiana, para el día a día, que ha ayudado a miles de personas.

Iremos publicando un post cada vez, con unas propuestas para la meditación y la reflexión. En cada unos de esos post, se va a proponer un tema y unos puntos de reflexión  cada semana, que servirán de hoja de ruta. Pero cada persona puede llevar su ritmo propio, mantenerse más en un tema que en otro, porque cada persona siente y actúa de forma diferente, y cada persona se siente interpelada de un modo distinto en ese “encuentro personal”. También cada uno pasará por diferentes fases, por “desolación” y “consolación” como dice San Ignacio. A veces sentiremos etapas de sequía, de vacío o soledad, otras en cambio nos sentiremos reconfortados y acompañados.

Como el propio San Ignacio dice: «Por este nombre de Ejercicios Espirituales se entiende todo modo de examinar la conciencia, de meditar, de contemplar, de orar vocal y mentalmente y de otras actividades espirituales. Porque así como el pasear, caminar y correr son ejercicios corporales, de la misma manera todo modo de preparar y disponer el alma para quitar de sí todos los afectos desordenados y, después de quitados, buscar y hallar la voluntad divina disponiendo de la vida en orden a la salvación del alma, se llaman ejercicios espirituales».

¿QUÉ HAY QUE HACER?

Busca cada día un momento y un lugar para estar tranquilo, donde puedas estar en silencio, donde puedas estar cómodo y relajado, pero a la vez puedas centrarte en el tema propuesto y los puntos que se dan.

No se trata de un momento de simple meditación o reflexión sin más, sino de un momento de encuentro, con Alguien que te escucha, y que en todo momento te acompañará. Dios se manifiesta de muchas formas, y también en nuestros corazones. Intenta hablar con Él, siéntete escuchado, abre tu corazón con libertad, y deja que actúe en ti, aunque no te des cuenta.

Aunque puedes hacer este camino siguiendo esta guía, te proponemos que veas con frecuencia a un sacerdote que te acompañe, a quien le puedas consultar y con quien puedas compartir tus inquietudes o dudas, sin duda él te guiará mejor en este camino.

Y por qué no, te proponemos comenzar ya…

 

COMIENZO. PRINCIPIO Y FUNDAMENTO, PRIMERA PARTE.

«El hombre es creado para alabar, hacer reverencia y servir a Dios nuestro Señor, y mediante esto salvar su alma». (Ejercicios Espirituales, 23. S. Ignacio)

1º. SITUACIÓN.

Busca tu rato de silencio, un lugar tranquilo y cómodo. Intenta centrarte, enfocar tu pensamiento aislándote del ruido, de las preocupaciones o el estrés, intentar dejar a un lado toda tu actividad, para ser consciente del silencio, de ti mismo, y ponerte ante la presencia de Dios.

2º ORACIÓN.

Utilizando tus propias palabras, abre tu corazón, y pide el don de que todas tus intenciones, acciones y actividades, estén enfocadas al servicio y alabanza de Dios.

3º. PUNTOS PARA LA REFLEXIÓN.

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  • Hemos sido creados, porque somos amados. No somos meros robots, meros juguetes dominados por una voluntad superior,  o meros objetos abandonados al azar, sino que somos criaturas únicas, libres y queridas.
  • Dios nos ha pensado y querido desde siempre. Nos regala el don de la vida.
  • Dios creó el mundo a partir del caos, del desorden, para darle orden en la vida. Con nuestra vida puede suceder lo mismo, ponernos en sus manos para que cambie el “caos”, nuestro “desorden”, en una nueva vida con un nuevo “orden”.
  • Siempre se pregunta qué hace Dios cuando ocurren sucesos dramáticos o hechos dolorosos; ante el drama se le exige responsabilidad a Dios, ¿pero decimos lo mismo cuando suceden cosas buenas o cuando las cosas van bien? ¿Se le da la misma responsabilidad cuando los acontecimientos son favorables? Es posible que si lo pensamos, tengamos muchas cosas por las que agradecer.

Sugerencia de textos para acompañar la reflexión.

Génesis 1 y 2. La creación.
Salmo 103. Dios es amor.
Salmo 105. La historia de Israel.
Salmo 106. Las grandes obras de salvación.
Salmo 107. Dios libera al hombre de todos sus apuros.
Carta de S. Pablo a los Efesios 1, 3-14. Himno de bendición.

4º COLOQUIO.

Después de hacer la reflexión, imagina que estás delante de Dios, de Jesucristo, que le tienes enfrente, que tienes la oportunidad de tener un encuentro personal con Él, háblale, mantén un diálogo con Él, siéntete escuchado.

Acaba haciendo una pequeña acción de gracias, y rezando un Padre Nuestro.

 

 

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