Tarde de encuentro

Una tarde fría, lluviosa y desagradable, puede pasar a ser una tarde estupenda, si estás en buena compañía, en un ambiente muy familiar, disfrutando de un momento para compartir la Eucaristía, y las experiencias vividas.

Así pasó el domingo 11 de octubre, en el que nos encontramos un grupo de lo más variado en la Casa Cristo Rey. Comenzamos el encuentro con la celebración de la misa, presidida por el P. Enrique, con la compañía de Rodrigo como monaguillo.

A continuación, en la sala Guadalupe, nos reunimos, y comenzó el momento de los testimonios variados, para compartir las experiencias y las vivencias del verano. Saulo, comenzó contando como se fue con Lucía su mujer, y sus siete hijos, haciendo una ruta por la playa, visitando el santuario de Fátima, y después pasando unos días en el monasterio de Lord, donde se integraron en la vida y horarios monacales. Una experiencia de crecimiento para toda la familia, disfrutando de la alegría de las diferentes personas con las que se han encontrado.

Facundo, compartió la experiencia piloto de la primera Escuela de Verano que se ha realizado en la casa, y en la que han participado más de 40 chicos y chicas durante los meses de junio y julio. Una iniciativa que también ha dado momentos para compartir los padres, creando un ambiente muy cercano y acogedor.

A continuación Nacho, contó la vivencia de ser padre de gemelos, que además nacieron prematuros a los seis meses y medio de gestación, con menos de un kilo de peso, pasando más de dos meses en el hospital, viviendo diferentes momentos, preocupaciones y emociones, hasta que finalmente les dieron el alta, y están en casa disfrutando de una buena salud para todo lo vivido.

María narró una experiencia de acompañamiento con una amiga discapacitada, en la que juntas quisieron vivir unas vacaciones diferentes, afrontando la aventura de hacerlo solas, en vez de viajar en un grupo organizado. Una experiencia muy enriquecedora para ambas, en la que ambas aportaron mucho a la otra, para crecer juntas.

Otro Nacho, también habló sobre su futura paternidad, de un niño muy esperado, que también se llamará Ignacio, en honor a San Ignacio de Loyola, y al que tratará de inculcarle los valores ignacianos, haciendo una mención especial a la unidad, tanto en la propia iglesia católica como con otras comunidades cristianas.

Antonio, quien ha vivido diferentes experiencias durante el verano como el camino de Santiago con los Scouts o una ruta por Suiza, su participación como profesor de inglés en la Escuela de Verano, resaltó que el momento que más ha vivido fue su estancia en Lourdes, y el encuentro con la Virgen María, transmitiendo al grupo la necesidad de “ser como niños” para vivir con entusiasmo la fe.

María Ángeles, nos contó en persona su vivencia en los Ejercicios Espirituales en la Casa de Caldes, testimonio que recomendamos, recogido en el blog anteriormente ; y su experiencia de descanso en la playa, en un entorno para disfrutar de mucha naturaleza también.

Victoria, utilizó un libro para situar su momento, Caminando por valles oscuros. Memorias de un jesuita en el Gulag. De Walter J. Ciszek. Tanto el libro como hacer unas etapas del camino de Santiago con su hija, la ayudaron a superar un momento complicado originado por una etapa intensa y las vivencias de las personas de su alrededor, aportándole una nueva luz y recobrando la paz mediante una visión profunda de fe.

Isabel, explicó como la providencia les permitió a ella y su hija, tener un encuentro improvisado con las religiosas dominicas de Lerma. Las religiosas que envían cada día el reto del amor, a miles de personas, mediante una cadena de mensajes de móvil o correos electrónicos. Resaltaba la juventud, la alegría y el entusiasmo de las religiosas, y como la providencia hizo que los hechos se sucediesen aparentemente de manera fortuita, para que se produjera el encuentro.

Ana, nos explicó como por medio de un amigo, se fue a Italia con un grupo a hacer una peregrinación especial, en la que se abandonaban a la providencia, ya que iban sin comida, sin alojamiento, y sin poder utilizar dinero, de forma que cada día tenían que encontrarlo confiando en la generosidad de la gente. Sin duda toda una experiencia de humildad y de fe, en la que salió profundamente enriquecida.

Finalmente, Cándida, cerró la ronda de testimonios, contando como ha disfrutado de su familia, en el entorno natural de los Alpes, invitándonos a disfrutar de estos entornos naturales, de la familia, para encantarse y gozar de las obras de Dios.

Sin duda una tarde diferente, enriquecedora, con testimonios diferentes, vivencias únicas, que se compartieron para enriquecernos mutuamente. Os esperamos para el próximo encuentro.

 

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