¡Gracias Tomás!

Por Hno. Ángel Poveda. 

¡GRACIAS TOMÁS ¡

Es curioso como cambian las cosas y con ellas las personas.

Hay dos personajes bíblicos, pertenecientes a la sociedad más granada de las lides judías o lo que es igual, dos doctores versados en leyes, tanto divinas como humanas. Por otro lado sentían cierto pudor en declararse discípulos del “Nazareno” Quizá lo que pasó con estos dos campeones de la honradez, al ver la muerte del “Justo de Yahveh, ambos a dos con el profeta Isaías exclamaron. Is. 58.8

Ahora con esta acción, proclaman a voz en grito: Éste hombre al que habéis asesinado, era el “Justo”, el hombre bueno por antonomasia. Era nuestro amigo, le daremos sepultura como se merece. Jn.- 19.38s.s.

Estamos hablando ya del primer día de la semana. (Domingo cristiano)
No cabe duda que el primer día de la semana judío, el grupito de discípulos de Jesús, amaneció entre crespones negros y muchos nervios.
¿Quién se iba a acordar lo que les había anunciado el Maestro? Mt.- 16.21

¿Hay quien pueda medir la pena de la Magdalena? El amado, no sólo lo han matado. Sino que no sabe que habrán hecho con su cuerpo. No tiene otra salida que avisar a sus amigos. Jn.– 20.1,2

El recio pescador y el discípulo al que el Señor amaba, sin miedo a lo que les podía pasar, fueron sin demora para ver lo que sucedía. Jn.- 20.3-8

María, llora la desaparición del “Amado”. Su desconsuelo debía de ser muy grande. El Maestro parece ser que se está deleitando viendo a su predilecta envuelta en un mar de lágrimas. Lo que no sospechaba la Magdalena era que, su llanto se convertiría en un mar de gracias que su Maestro derramaría sobre ella. Jn.- 20.11s.s.

Como se ve, los discípulos no estaban muy armados de valor, después de la muerte del Maestro, al presentarse con su mensaje de paz, entonces todo fue diferente. Jn.- 20.19s.s.

Alguno de los discípulos, a raíz de los acontecimientos, había arrojado la toalla. Todo había terminado. ¡Y cómo había terminado! ¡Dios Santo! Jn.- 20.24,25

Gracias, demos a Tomás. Su incredulidad, nos ha servido para que, con su confesión postrera nos confirmara a nosotros en la fe de Nuestro Señor JesúsJn.- 20.26-29

Santo Tomás

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.