¡Aleluya!

Rey de reyes, Señor de señores, reinará por los siglos de los siglos, ¡Aleluya! (El Mesías, Haendel). 

Con este fragmento introducimos nuestra felicitación de Pascua, ¡Cristo ha resucitado!

Y por eso utilizamos la obra musical por excelencia para este momento, el Aleluya de Haendel. Una obra conocida por todos, pero no por ello, debemos dejar de valorarla, porque contiene una riqueza y una belleza que pueden llenarnos si la volvemos a escuchar con atención.

El Aleluya, forma parte del oratorio El Mesías, compuesto por George Friderich Haendel, en el año 1741. Después de sufrir la pobreza, el abandono, la enfermedad, y lo que más temía, el miedo a no poder seguir componiendo, Haendel, que era un hombre muy religioso, recibió el libreto de Charles Jennenens, con frases y pasajes bíblicos, para una obra pensada como una ópera, dividida en tres actos. Esto supuso una especie de revelación y resurgimiento para el propio Haendel, quien durante tres semanas sin prácticamente dormir ni comer, se dedicó de lleno a la composición de El Mesías.  Aunque hay quienes lo asocian con la Navidad, en realidad el Mesías trata de la vida de Cristo, y la obra de la Redención. De hecho el Aleluya, es la culminación del segundo acto, que representa la Pasión, la Resurrección y la Ascensión. Haendel dijo sobre esta pieza: “He creído ver el Paraíso y al gran Dios sentado en su trono junto con sus ángeles”.

Aquí os dejamos una versión con subtítulos, para poder escuchar y alegrarse en el Señor resucitado.

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