Tanda de Ejercicios Espirituales para mujeres en Navidad


Del 2 al 5 de enero, dirigidos el P. Enrique Martín y el P. Rafael García.

Ejercicios señoras 2-5-enero-2015No es la primera vez que hago Ejercicios Espirituales y mi intención es que no sea ni mucho menos la última; eso sí, siempre han sido con los Cooperadores Parroquiales de Cristo Rey. Por circunstancias personales, una de las épocas del año en las que mejor me viene es la de las vacaciones de Navidad, como ya he hecho en anteriores ocasiones. Así pues, cuando llegó el anuncio de Ejercicios para mujeres del 2 al 5 de enero en la Casa de Ejercicios de Cristo Rey, no lo dudé un momento.

El día 2 de enero a las 12.00 de la mañana acudimos a la llamada diez personas; personas con diferentes situaciones personales, pero con la intención de reconocer (en todos los sentidos de la palabra) y de trascender la presencia de Cristo en nuestras vidas. Para ayudarnos a ello, ahí estaban el P. Enrique Martín y el P. Rafael García, encargados de dar estos Ejercicios, y no solo de eso, sino de prestar su valioso acompañamiento espiritual en todo momento. A ello se unió el hecho de encomendarnos al P. Cura.

Los Ejercicios se articularon dentro de las tres vías ignacianas (purificativa, iluminativa y unitiva) con meditaciones de gran valor desde todos los puntos de vista y pidiendo gracias tan sencillas pero tan necesarias como, entre otras, la de ordenar la vida según la voluntad de Dios o abrirnos para que Dios pueda iluminar nuestras vidas. Además de las Eucaristías y las Horas Santas, el tiempo de oración de la noche estaba marcado por dinámicas en las que se proyectaba la actividad espiritual ejercitada durante toda la jornada, bien por una enternecedora adoración al Niño Jesús; un conmovedor ejercicio con piedras –reflejo de aquellas durezas que residen en el corazón, que más que felicidad nos aportan dureza y daño a nosotros mismos- entregadas al final a los pies del Niño o bien -pero no menos conmovedor- la ofrenda en la manera de unos alfileres pinchados en acericos como muestra de nuestros pecados y nuestros retos.

Los días pasaron rápido, muy rápido. Personalmente, no llegaba a estos Ejercicios en ninguna circunstancia significativa de mi rutina, ni tampoco con una expectativa concreta más allá de orar y reflexionar para acertar en el camino de la vida. Estas expectativas se han cubierto perfectamente y la visión sobre asuntos ya concretos del día a día adquiere otro matiz; además, sabía que habría algún punto nuevo y distinto que me sorprendería sobre el que volvería a reflexionar (también conseguido). Ahora queda lo más difícil: aplicar todo lo que se nos dijo y se interiorizó en un ambiente de paz y tranquilidad en el día a día.

                  Amalia Pedrero

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